La cultura del posado IV

La fotografía se ha convertido en una parte intrínseca de nuestra vida diaria y, pese a su aspecto inocente, tiene grandes repercusiones en nuestra concepción del mundo.

La pregunta no es si ahora nos preocupamos más por nuestra imagen que antes de la revolución de las cámaras. Sino que, dada nuestra preocupación, ¿cómo ha transformado la inmediata disposición de estos dispositivos la relación que tenemos con nuestra propia imagen?

Ésta es la cuarta parte de una serie de reflexiones. Puedes leer la primera aquí, la segunda aquí, y la tercera aquí.

redes-sociales

Del reconocimiento propio y la publicidad

Las terribles sesiones de fotos veraniegas de los vecinos siempre han existido pero ahora son el pan de cada día. Señales de tráfico, animales, fotos desenfocadas, habitaciones de hotel, luminiscentes en aeropuertos, mapas de países visitados… Cuando por un extremo el control de la privacidad se convierte en campo de batalla, por el otro se rinden detalles en las imágenes de menores, matrículas del coche, fechas de viajes.

Digo yo que habrá algún reconocimiento personal.

Los medios sociales producen esa gratificación instantánea de compartir espacio con otros antes inalcanzables. Queremos ser reconocidos, no solo por otras personas lejanas, sino por nosotros mismo. Esta fotografía nos transforma en objeto de nuestras propias fantasías.

En la misma pantalla aparecen Roger Federer, Hillary Clinton, George Clooney, y tú. Proyectas tu imagen en un marco de popularidad sin darte cuenta de que es tan solo un espejo, que el hueco que tú ocupas es solamente un hueco y cada espejo refleja una persona diferente.

Y en esa cruzada por la fama la persona se convierte en producto. La figura del influencer no es más que la profesionalización de esa transición de la vida privada al continuo reality show. Se publicita lo propio, no solo la persona sino también el envoltorio. Los cafés, las ciudades, las camisas, y las pastillas de jabón se convierten especiales.

Todo se fotografía, todo es especial. Todo se divulga, todo se vulgariza. ¿A quién le sorprende ahora que la pornografía sea una industria poderosa?

 

 

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s