La cultura del posado III

La fotografía se ha convertido en una parte intrínseca de nuestra vida diaria y, pese a su aspecto inocente, tiene grandes repercusiones en nuestra concepción del mundo.

La pregunta no es si ahora nos preocupamos más por nuestra imagen que antes de la revolución de las cámaras. Sino que, dada nuestra preocupación, ¿cómo ha transformado la inmediata disposición de estos dispositivos la relación que tenemos con nuestra propia imagen?

Ésta es la tercera parte de una serie de reflexiones. Puedes leer la primera aquí, y la segunda aquí.

posado-iii

De lo popular y lo personal

Los límites de la privacidad están cambiando. Hasta ahora hemos presionado a los poderes públicos para que protejan nuestra información y no dejen que nuestros datos (y fotografías personales) fluyan libres. Y sin embargo nunca nos preocupó que nuestra privacidad fuera violada por la publicidad que se entromete en nuestras memorias, en nuestros diálogos.

Nuestras imágenes subidas a plataformas digitales son compartidas en grupos cerrados, abiertos, públicos, globales, y al final terminan compartiendo espacio con la publicidad de Coca-Cola, Kardashian, ISIS, Polynesia cocktail bar y el resto de la cultura popular. Estas parcelas digitales de mish-mash han borrado las líneas que separaban lo público y lo privado.

Si nuestras fotos de perfil bueno comparten espacio con películas de ficción y realidades de mundos distantes, de publicidades photoshopeadas y estrellas de otras galaxias, ¿cómo no vamos pensar que nuestra vida real, corporal, de aquel fotomatón de calle, del trabajo de nueve a cinco, de los niños, de la escuela, de las averías del coche, compiten con su vecina Pretty Woman o James Bond, Manchester United o Mark Zuckberg? ¿Cómo no vamos a querer moldear nuestras decisiones personales y privadas conforme a los modelos de nuestras fotografías?

Esa realidad paralela que era la prensa rosa, llena de personas grotescas e inalcanzables, está hoy más que nunca al alcance de un click. La pornografía de la telerrealidad y el Gran Hermano transformaron la vulgaridad en material de revista y ahora cualquier hijo de vecino puede ser una estrella. Bienvenidos a la democratización del reality show.

Los bordes entre realidad y ficción están difuminados y es nuestra delirante sed de popularidad lo que nos mantiene a flote.

Advertisements

One thought on “La cultura del posado III

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s