La modernidad política según “El sueño del celta”

 

El sueño del celta, escrita por Mario Vargas Llosa, es una biografía novelada  de Roger Casament, diplomático del imperio británico durante el cambio de siglo enviado a investigar los abusos del colonialismo sobre pueblos indígenas. Sus publicaciones muy críticas contra el rey Leopoldo II de Bélgica y Julio C. Arana, dueños de sendos imperios en del Congo y el Amazonas, y más tarde para el desarrollo del movimiento internacional de defensa de los derechos humanos.

Pese a que el libro se desarrolla en la celda que Casament ocupó antes de ser sentenciado a muerte, Vargas Llosa no consigue esa densidad oscura de la literatura de prisión y tan solo un par de analepsis son dignas de elogio. Los personajes secundarios son tan solo nombres y la rigidez emocional del personaje principal está inmersa ya en la frialdad de sus últimos días.

el sueño del celta

Inicios del anti-imperialismo

Lo que le falta de literatura innovadora Vargas Llosa lo consigue en narrativa histórica. La historia captura y desarrolla bastante bien los temas políticos y sociales de la época, siempre desde el punto de vista de un narrador inmerso en la mente de Roger Casament. Así, este personaje refleja – de una forma plana y lineal – la evolución de un sector de la clase media beneficiada por el colonialismo que al comienzo del siglo XX se vuelve crítico con ella. El sueño del celta describe muy bien ese giro desde la creencia en la misión civilizadora a un fervoroso anti-imperialismo.

El personaje comienza con esa inocencia eurocentrista, ese creerse especial. Hijo del imperio y educado en la superioridad moral del blanco sobre el resto, Casament acumuló historias de su padre sobre la gloria inglesa en las campañas de la India y se alistó en su brazo económico trabajando para una empresa inglesa en el Congo.

“El comercio llevaba allá la religión, la moral, la ley, los valores de la Europa moderna, culta, libre y democrática, un progreso que acabaría por transformar a los desdichados de las tribus en hombres y mujeres de nuestro tiempo.” (26, negrita añadida)

Después de una década de presenciar los abusos sobre las poblaciones indígenas, Casament comenzó una investigación como cónsul británico en los dominios congoleses de Leopoldo II de Bélgica. Éstos resultaron en una publicación muy crítica contra el rey e instrumental para la toma de poder del parlamento Belga sobre los territorios antes privados el monarca. Así mismo, y décadas más tarde, su investigación sobre los crímenes contra los indígenas amazónicos del Putumayo estuvo legalmente legitimada por la cotización en la bolsa inglesa de la empresa de Julio C. Arana.

Es decir, este primer movimiento internacional de los derechos humanos encontró su objetivo en la impunidad rampante de empresas europeas en las colonias. Sin embargo, aún nos queda saber exactamente quién se benefició de la caída de esos imperios de extracción de goma industrial en un momento vital del desarrollo fabril justo antes de la primera guerra mundial.

El estilo de Casament en su defensa de los derechos humanos tendría tintes religiosos y luego daría lugar a un fervoroso nacionalismo de oscuras alianzas. Sin embargo, en la matriz ideológica del movimiento humanitario quedaron integrados esos elementos de superioridad moral, caridad cristiana, y una clara diferencia racial que continúan hasta hoy dando quebraderos de cabeza al movimiento internacional de desarrollo.

casament

Defensa del estado

Pese a que el nacionalismo y la inclinación por el independentismo están muy presente en cada página del libro, no hay ninguna reflexión que cuestione la propiedad del Perú sobe la Amazonía. Lo más cercano es la duda de su posibilidad de imponer el estado de derecho.

“¿Harán respetar las leyes esas autoridades, jueces y policías que reciben sus sueldos de la Casa Arana porque el Estado no tiene con qué pagarles o porque los pillos y burócratas se roban el dinero en el camino? En esta sociedad el Estado es parte inseparable de la máquina de explotación y de exterminio. Los indígenas no deben esperar nada de semejantes instituciones.” (240)

La ausencia de la autoridad estatal en la remota región del Putumayo peruano dio lugar a continuas luchas territoriales entre empresas. Vargas Llosa describe cómo los puestos de explotación de la selva de Julio Arana eran fuertes militares que defendían el territorio de las incursiones de los “colombianos”.

Es muy interesante la descripción que libro hace de la situación política, en la que el estado peruano no existía en la Amazonía; la empresa de Arana era inglesa, los trabajadores barbadenses y brasileños; y los indígenas, antes libres en su selva, estaban siendo sometidos y “modernizados” en nombre del Perú y la civilización. Estamos ante la definición por defecto del estado-nación en la que la administración define la identidad de lo administrado, aunque ni la una ni la otra exista realmente. Todo es pura farsa acorde con una supuesta modernidad definida en términos universales.

Por tanto no nos sorprende que sea la propia institución del imperio, por reputación y extensión de su poder, la que fuera realmente temida por los malhechores que reinanban en la tierra sin ley de la selva colonial. La institución del estado es, y sigue siendo en muchas partes del mundo, una sombra administrativa que se intenta reforzar desde arriba para imponer esa ley diseñada a imagen y semejanza de la metrópolis civilizada.

 

Exaltación del nacionalismo

Sin embargo, en ningún momento el estado se pone en duda como un instrumento del imperio para facilitar la penetración comercial. Todo lo contrario, Casament es un ferviente defensor del nacionalismo y, una vez asimilada la mitología tradicionalista, advoca por la independencia de Irlanda. Esto contrasta con la actitud crítica pero pasiva por la independencia de las colonias en África o América.

“Roger y Alice discutieron, alegando que los símbolos no debían ser vistos como anacronismos de la era irracional de la humanidad. Por el contrario, una bandera, por ejemplo, era el símbolo de una comunidad que se sentía solidaria y compartía creencias, convicciones, costumbres, respetando las diferencias y discrepancias individuales que no destruían sino fortalecían el denominador común.” (362)

¿Queda entonces preguntarse si este liberalismo que se rige por leyes universales y despieza la humanidad en países y luego en individuos está en algún punto contrariado por esa creciente importancia de solidaridades horizontales como el nacionalismo? Por el contrario, la nación ocupó ese lugar extra-corpóreo, equidistante y superior a todo individuo que valdrá tanto de cemento social como plástico alveolar que separa cada elemento para prevenir la unión y la ruptura.

Mario Vargas Llosa

Conclusión

El nacionalismo ha sido teorizado desde el constructivismo social (Benedict Anderson, Eric Hobsbawm, Ernest Gellner), el neo-etnicismo (Anthony Smith, John Armstrong, John Hutchinson), modernidad (Partha Chaterjee, Keith Watenpaugh), o incluso desde la post-nacionalidad (Engseng Ho, Mamadou Diouf). Sin embargo, muy poco se ha escrito sobre la relación entre humanitarismo y nacionalismo que vemos tan claramente en la figura de Roger Casament, y que se desarrollará con Woodrow Wilson, la Liga de las Naciones y terminará cristalizando en la Declaración Universal de los Derechos Humanos dela ONU en 1948. Tampoco hay que olvidar que el concepto de “derechos” nace de un sistema ideológico liberal en el que el individuo, y no la comunidad, posee la cualidad de ejercicio económico, y por tanto político.

En resumen, éste es el primer libro que leo de Mario Vargas Llosa y a posteriori creo que no ha sido la mejor elección para conocer su escritura.  Sin embargo, tengo que reconocer que es un gesto bonito y loable que un autor de su altura le dedique su tiempo y páginas a una figura que defendió los derechos indígenas habitantes de la porción del Amazonas ocupado por su Perú natal. Ahora bien, ¿eran los indígenas peruanos? ¿Lo eran los responsables de su explotación y esclavitud? Entonces, ¿cuál es la verdadera importancia de este gesto?

 

 

 

 

Advertisements

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s