Howard Gordon (producción) “Homeland” (2011-…)

Nicholas Brody es un marine de los Estados Unidos de América que es rescatado en el norte de Iraq tras 8 años de cautiverio y tortura por una organización vinculada a al-Qaeda y liderada por Abu Nazir. Tras volver a los Estados Unidos, el sargento Brody es cubierto con honores y pronto se le augura una gran carrera política, llegando incluso a barajarse su posible candidatura como vicepresidente en las próximas elecciones. Entre tanto, Carrie Mathison, una agente de la CIA, intenta desvelar los posibles lazos que el recién llegado sargento pueda haber mantenido con la red político-religiosa. Poco a poco se va desvelando que Brody se convirtió al Islam durante su cautiverio y que mantuvo una estrecha relación con el líder de la organización que lo secuestró. La amenaza de un ataque terrorista en suelo americano construye de forma recurrente la tensión capítulo tras capítulo hasta que los límites entre las relaciones personales y profesionales comienzan a difuminarse.

images

Las experiencias vividas durante su cautiverio en Iraq, hacen que el Sgto. Brody desaprenda los lugares comunes del discurso político sobre la guerra y, sin dejar de ser marine, cuestione la lucha estadounidense contra el terror. Así, mantiene una posición muy ambigua jugando a dos bandos e intentando definir su propio concepto de justicia. Sin embargo, esta indeterminación encierra cierto sabor maniqueo que se pliega a la necesidad de conmocionar al espectador a golpe de guión. Mientras que en un episodio el gobierno americano es vil, corrupto y asesino, en el siguiente los islamistas violentos merecen ser descubiertos, encerrados y torturados. Es en este zigzagueo continuo donde las habilidades escénicas de Damian Lewis se convierten en el mayor valor de la serie.

Durante las dos primeras temporadas, la trama va construyendo una multiplicidad de visiones del Islam y de los musulmanes, tanto en Oriente Próximo como en América, que responde a la gran variedad de opiniones en la sociedad occidental contemporánea. Por una parte, una islamofobia rampante en EE.UU. se esconde detrás del discurso de seguridad nacional y la lucha contra el terrorismo. Así, el sargento Brody se ve obligado a ocultar su condición de musulmán para no ver truncada sus posibilidades electorales, llegando hasta el extremo de silenciar su situación frente a su propia familia. Por otra parte, los servicios secretos estadounidenses utilizan el patriotismo americano como recurso discursivo para hacer partícipes a las comunidades musulmanas de la lucha contra el terrorismo.

images (2)La mezcla de Islam, terrorismo y CIA no es nueva en las parrillas televisivas de ninguna parte del mundo llegando a ser un género de cine ad hoc. Esto responde a la fuerte vinculación promulgada desde la política y los medios de comunicación occidentales de esta religión con un sentimiento de inseguridad ciudadana. Jocelyne Cesary ha designado precisamente esta vinculación como la “segurización del Islam” (2010) en la que tanto las comunidades musulmanas como la religión en si misma se vigilan con recelo como si su mera existencia representara una amenaza. No obstante, Homeland no intenta demonizar la confesión musulmana de forma obvia sino que se limita a representar diferentes discursos existentes dentro de la sociedad americana. Por otra parte, tampoco hace ningún intento de aproximar esta religión al gran público salvo por algún comentario tangencial referente al uso de calzado en las mezquitas o a las abluciones antes del rezo.

Muy interesante es la figura del imán en Washington ya que representa la ambigua imagen del Islam en esta serie. Éste es un hombre que se dedica plenamente al trabajo por su comunidad prestando mucha atención a la integración social y la protección de mujeres en riesgo de exclusión y maltrato. Sin embargo, los agentes de la CIA, tras alabar su trabajo y ser sus preguntas rechazadas, nos siembran la duda de su colaboración con redes terroristas. Es decir, la serie se limita a reconocer la existencia de comunidades musulmanas dentro de las fronteras políticas de occidente, pero siempre manteniendo una distancia prudencial. La moraleja de este encuentro es que, pese a que esta comunidad participa de la vida social y trabaja para mejorar la situación de los más desfavorecidos, siempre existe un riesgo que se materializa en su falta de conformación al estado. El Islam está dentro de las fronteras políticas de Occidente, pero fuera de su idiosincrasia moral; no es parte constitutiva sino accesoria. Según Homeland, el Islam está en Occidente, pero no pertenece a él.

images (1)Esta serie nace, pues, de la necesidad de superar el trauma del 9/11 y se puede entender como un intento de apaciguamiento de la desconfianza proyectada sobre el Islam. Sin embargo, los capítulos no se limitan a reproducir un discurso de integración y respeto transconfesional. Por el contrario, se nos muestra cuáles son los sistemas de desconfianza social para la estigmatización y la exclusión por motivos religiosos. Por una parte, la oficial Carrie Mathison entiende los rituales islámicos y su profundidad religiosa así como el contexto socio-religioso del mundo árabe musulmán. Por otra, no duda en adscribir al musulmán americano cierto riesgo de “contagio” terrorista.  En conclusión, en momentos de tensión y falta de pistas, la investigación continúa seleccionando musulmanes.

A sí mismo, cuando los servicios secretos buscan terroristas empiezan explícitamente por los individuos “de piel oscura” porque, acorde con el guion, ése es el perfil de al-Qaeda. Tanto es así que les sorprende que una joven de familia adinerada, blanca y americana, participe en la red terrorista y siempre le atribuyen a su novio paquistaní todo el peso de la violencia. Consecuentemente, se construye una imagen racializada del musulmán occidental que a primera vista es inmigrante o segunda generación. Es decir, excepto Sgto. Brody, no se retrata a ningún converso que pueda complicar las fronteras identitarias étnico-religiosas. Sin embargo, la serie no es racista por definición ya que el director de la CIA es afroamericano y uno de los protagonistas está casado con una mujer de la India. Es decir, capítulo tras capítulo se nos invita a ver cómo se divide la sociedad americana entre lo autóctono y lo alógeno en el que el Islam se convierte el la frontera de la integración. Esta religión es, acorde con la representación de la serie televisiva, el fundamento del terrorismo y el odio contra América, a la vez que la marca de identidad del Medio Oriente, sin diferenciar entre árabes, persas o afganos.

descargaTiendo a pensar que la serie describe las impresiones que la sociedad mantiene sobre el Islam y la forma de actuar de las autoridades cuando tratan con el tándem Islam-terrorismo. Sin embargo, hay gran cantidad de problemáticas representaciones de un Otro que se limita a afianzar estereotipos. El orientalismo latente (Said, 1978) en esta serie se refleja en la contraposición de imágenes del Líbano y de EE.UU, a través de la cual la céntrica calle Beirutí de Hamra, en la actualidad repleta de cafés y boutiques internacionales, se representa como un callejón polvoriento en el que se dan cita los más peligrosos terroristas mundiales. En contraposición, el siguiente fotograma nos transporta a una espaciosa y brillante sala marmórea donde se teje la política estadounidense entre políticos y trajeados hombres de negocios. Este terrible error de producción, que se podría haber solucionado con un permiso de grabación en Beirut o con un cambio de nombre de calle, responde a una recurrente falta de rigor en la cultura popular televisiva que se limita a la reproducción de tópicos mientras pierde otra oportunidad para el derribo de fronteras mentales.

En conclusión, la serie, aunque bien dirigida e interpretada, con ritmos muy conseguidos y buenos diálogos, se limita a sembrar la duda del espectador en cuanto a la representación del Islam en Occidente. No hay una clara intención de adoctrinamiento, lo cual es indudablemente bueno. Sin embargo, su mera producción y éxito se convierten implícitamente un refuerzo más en la cultura popular americana que empareja Islam y terrorismo. Es decir, aunque Homeland se aleje del tradicional maniqueísmo que fotografiaba al Islam como una religión perversamente violenta, su tibia posición no expresa lo contrario. Por una parte refleja acertadamente la reacción social y política contra esta religión, pero por otra participa del discurso que sigue securizando el Islam.

____

Obras citadas:

GORDON, Howard (productor), Homeland, North Carolina: Showtime, (2011-…)

SAID, Edward, Orientalism, New York: Verso, 1978.

CESARI, Jocelyne, “Securitization of Islam in Europe”, in Die Welt des Islams 52 (2012) 430-449

Advertisements

One thought on “Howard Gordon (producción) “Homeland” (2011-…)

  1. Quibián Montezuma says:

    Saludos, Sr. Julio,
    Me siento honrado de que se haya tomado la molestia de leer mi mensaje, ya que supone para mí una gran deferencia de su parte. Se lo agradezco de verdad.

    Leer su escrito sobre la galardonada serie en cuestión casi revistió en bálsamo para mí, puesto que he encontrado pocas objeciones en el tratamiento que el programa da al Islam y todo lo referente a él. Se podría decir que espectadores medios y crítica especializada están inmunizados en lo que al tratamiento tergiversado que se da en la serie a ciertos temas. Usted y el fotógrafo Jesús G. Pastor son de los pocos en el ámbito hispanófono que se han atrevido a llamar por su nombre a lo que Homeland muestra en pantalla y que para nada viene a resquebrajar viejas percepciones (no sé si habrá visto los episodios ambientados en Teherán ¡Vaya fidelidad!)

    Sí, me enteré del asunto de la mezquita y la Zona Cero. Para mí fue de vergüenza ajena y muy en la línea de las sandaces (algunas fatales, por cierto) vistas después del 11/s y pre intervención en Irak 2003. Esperemos que ciertos segmentos de ese país maduren y dejen de ser tan zarandeados por esa religión llamada “patriotismo”.

    Una vez más expreso mi regocijo ante su afable respuesta y deseo podamos seguir comunicándonos en el futuro.

    Atte., Quibián Montezuma

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s