“Western: Sahara. Una visión western del Sáhara Occidental” (2012)

Un grupo de jóvenes viajan a Tindouf donde promueven la grabación de un tráiler que explique el conflicto del Sáhara Occidental desde una perspectiva del lejano oeste. Desposesión y expulsión de los nativos es el punto principal de comparación entre el western americano y este peculiar western saharaui.

Lo lleva a cabo “left handed rotation”, un grupo de video-artistas contemporáneo, en colaboración con la “Escuela de Formación Audiovisual Abidin Kaid Saleh”, establecida en los campamentos de refugiados saharauis en Tindouf, Argelia. El proyecto entra dentro del marco de ARTifariti 2012, un evento que trata de reivindicar los derechos humanos a través del arte.

Este proyecto socio-cinematográfico tiene por tanto dos resultados. El primero es el cortometraje de apenas tres minutos, y el otro es el documental en torno a la grabación, de unos tres cuartos de hora.

El documental, y la comparación fundamental entre el oeste americano y el oeste saharaui, propone una idea que marcará una disyuntiva continua y dará forma al proyecto: “Sin territorio no hay ley.” El territorio, desde este punto de vista, no se interpreta sólo como una geografía determinada, sino que se convierte en el control sobre la tierra, en el estado. Se asume por tanto la relación entre la superficie terrestre y el ejercicio de poder sobre ella, y el territorio no puede ser otro que el estado perdido, el estado no construido.

A su vez, esta proposición construye el dilema entre las armas o la ley, como si no hubiera armas cuando la ley impera. Apoyándose en un diálogo de “El hombre que mató a Liberty Valance,” propone como telón de fondo argumental el rechazo a las armas como única alternativa al conflicto. Así, tal y como defendía James Steward, los saharauis no se convertirían en una copia de sus adversarios.

Sin embargo, la dinámica conceptual del documental se enrosca en conceptos simplistas y la trama está ya escrita antes de empezar el proyecto. Preguntan quiénes son los buenos en el conflicto. A lo que los saharauis responden “nosotros.” Luego preguntan quiénes son los malos. A lo que, algo más vacilante, responden “los marroquíes.” Y, en voz en off, se pregunta qué papel juega el ambiguo personaje del forastero.

A la hora de idear el corto, la tarea de representar al pueblo saharaui es fácil: en una jaima tradicional, bebiendo té y con un camello. Sin embargo, a la hora de representar a los marroquíes el proyecto se complica. ¿En qué se distinguen un marroquí de un saharaui? Al final, el forastero se convierte en el malo de la película y se le viste con una camiseta deportiva del equipo nacional de Marruecos. El colonialismo se representa con una imagen racial de un joven blanco y rubio subido en un todoterreno.

Esto propone muchas más preguntas de las que responde. ¿Qué papel tiene el colonialismo en la desposesión de estas personas? ¿Quién es la potencia colonial: España, Francia, Marruecos? ¿Qué significa la oposición entre camellos y coches? Todas estas preguntas, aún sin resolver, son las mismas que se han estado preguntando durante décadas, y la estructura narrativa de “el bueno, el malo, y el forastero” no ayudan a responderlas.

La historia del cortometraje es simple. Una pareja disfruta de un té en una jaima cuando llega un coche. De éste sale un joven blanco y rubio que maltrata a la pareja y roba su joyero. La pareja busca ayuda y juntos siguen las huellas del coche. Cuando llegan allí el ladrón está perdido y sediento en el desierto. La imagen se funde en negro mientras los personajes se miran examinando sus posibilidades.

“Este tráiler es el adelanto de una película de la que aún desconocemos el final. Una historia cuyas imágenes debe elegir el pueblo saharaui.” El corto se convierte en una metáfora del conflicto y el final, aún por llegar, se deja a la imaginación. Sin embargo, en el proceso de escritura mostrado en el documental se proponen dos finales. En el primero los expoliados salvan la vida al ladrón y éste, arrepentido, les devuelve sus posesiones. En el segundo, el ladrón muere de sed o por la picadura de una serpiente.

Cuando los promotores del video preguntan en el campamento cuál sería el final imaginado de cada uno de ellos, la disyuntiva entre final armado y pacífico se pone de manifiesto. La ONU no ha hecho nada en los últimos 15 años, justifican unos para hacer la guerra. Sin embargo otros piensan que la única solución debe estar lejos de las armas, aunque el director de la escuela de cine admite que es difícil convencer a la sociedad y a la RASD de que el cine sea un arma potente contra la ocupación.

Me quedo, con esta reflexión de un fotógrafo saharaui como argumento principal del documental: “es necesario que lleguen unas generaciones que renueven el espíritu revolucionario, pero a partir de la cultura.

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One thought on ““Western: Sahara. Una visión western del Sáhara Occidental” (2012)

  1. Alberto says:

    Julio, muchas gracias por mostrarnos este proyecto, lo acabo de ver y es espectacular, creo que todas las preguntas sin respuesta se corresponden con la realidad del pueblo saharaui y tal y como dice la voz en off del final, el trailer sólo adelanta una película de la cual deben poner imágenes los saharauis, de lo contrario seguiremos colonizándoles aunque sea de una forma cultural, intangible.

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